La determinación de la Capacidad de Intercambio Catiónico (C.I.C.) es de vital importancia si uno desea conocer el potencial fertilizante de su suelo de cultivo.
El suelo, que tiene carga negativa efecto de las arcillas y la materia orgánica, reacciona continuamente con los cationes de la disolución de suelo. Estos cationes quedan retenidos, creando, por así decirlo, un potencial catiónico fertilizante. Esto es así, porque son los cationes macronutrientes más importantes en agricultura los son retenidos. Así el Calcio, el Magnesio, el Potasio y la molécula de Amonio (NH4+), no se pierden por lavado y quedan como reserva fertilizante para los cultivos. También son importantes el Hidrógeno, el Sodio y el Aluminio, cuyos efectos son más marcados en el suelo, desde el punto de vista físico-químico.
Entendiendo lo anterior, poco cuesta deducir que el valor de la medida de C.I.C. muestra el potencial fertilizante de nuestro suelo, y que, por lo tanto, debemos actuar siempre intentando mantener y mejorar este valor, con prácticas adecuadas de cultivo.
La materia orgánica tiene una C.I.C. alta, por lo que los suelos con un alto contenido de materia orgánica presentan por lo general una C.I.C. mayor que la de los suelos con un bajo contenido de materia orgánica. Por otro lado, el pH del suelo afecta a la C.I.C. ya que los suelos altamente ácidos retienen un alto porcentaje de iones hidrógeno, mientras que los suelos que poseen un pH favorable de 6 a 8 (neutro) tienen un alto porcentaje de iones calcio retenido. La textura del suelo (concentración de arcillas) también afecta a la C.I.C. Así, los suelos arcillos o troncoarcillosos muestran valores altos y deseables de C.I.C. Pero de nuevo, la materia orgánica juega un papel vital en la textura del suelo.
En los suelos de cultivo de Galicia es muy recomendable el aporte de abonos o enmiendas orgánicas con pH ligeramente alcalino. Realizando una doble función en el abonado: el aporte de materia orgánica y la neutralización del pH del suelo. El resultado directo es un aumento de los iones de calcio, magnesio, potasio y moléculas de amonio que se encontrarán retenidos y liberados a tiempo para la alimentar los cultivos.
J.Eiroa
Febrero 2012. Ecocelta
No hay comentarios todavía.
Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URL